La Cruz que cargaste no era la tuya, ERA LA MÍA.
Hoy que celebramos la Exaltación de la Santa Cruz, la miramos muchas veces sin comprender cual fue la estrategia. Siendo el Rey, el Hijo de Dios, nos preguntamos porqué ese método para "reconciliar a los hombres con Dios y entre si".
"La Cruz gloriosa del Señor Resucitado es el árbol de la salvación, de el yo me nutro, en él me deleito, de sus raíces crezco en sus ramas yo me extiendo"
Jovanny Kranwinkel
Sept. 14, 2018
Dios en su cara de amor comprensible para el hombre, se preguntó cómo hacer que él hombre comprendiera su infinito amor y buscó y buscó lo que a más le temía y era: los sufrimientos y la muerte.
Así que decidió enviarles a su hijo unigénito, y para que lo aceptaran, se los envió hecho hombre, que sufriera y padeciera lo mismo que ellos, pero no como un Dios, sino como un hombre y por eso nació como uno de ellos.
Su acto de redención no fue desde una tarima techada y con un gran sonido, como la acabamos de hacer, no fue a través de las redes sociales o programas de TV y periódicos, no fue en la ONU o en la OEA rodeada de dirigentes y en la grandeza de ser un artista o un ministerio de música aplaudido por todos.
NO. No fue así, eligió otro camino y lo predijo cuando a los que les había llenado el vientre les dijo al querer hacerlo rey, la clave para su misión: "el que no tome su CRUZ, no puede ser mi discípulo". En ese momento TODOS se marcharon, pues querían PAN pero él les dijo que comieran el pan del cielo que era su cuerpo y su sangre. Hasta su principal ministro, luego de ser nombrado como jefe de la Iglesia quería apartarlo de esa misión tan fea y tan horrible y recibió su boche: "apártate de mi Satanás, porque tú piensas como los hombres".
Pero el plan de Dios era que el momento culmen de la redención, fuera lo más odiado, lo más despreciable, lo mas horroroso y vergonzoso para un ser humano y particularmente en ese momento de la historia para un judío, que era morir como un perro, como un delincuente, como un hereje, como un ladrón, como un traidor al imperio, como un ser despreciable, lo más despreciable era morir lentamente, sangrante, sufriente, doliente, ignorado por todos incluso su propio pueblo y lo más doloroso y humillante, traicionado por sus propios seguidores que tanto le ovacionaron y siguieron y vieron su poder y transfiguración.
La clave la dio en el Sermón de la Montaña. "al que te dé en una mejilla, ponle también la otra" y lo cumplió; "al que te obligue caminar una milla, vete con él dos", y lo cumplió; "al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames"; y lo cumplió, dándonos la pauta para poder hacerlo igual.
Ese acto maravilloso de redención, fue hecho en un lugar, en una época donde ser crucificado era la peor muerte que había en el momento y esa fue la muerte que eligió para darnos la salvación.
Hoy exaltamos esa cruz, porque en ese madero se realizó nuestra redención.
Hoy debemos preguntarnos si ya le estamos siguiendo, lo hago con mi cruz ? cual es mi cruz ?
tengo conciencia que la cruz no es algo bonito suave y de terciopelo ? si ya sé cual es la acepto plenamente sabiendo que cargar la cruz es lo que primero me hace discípulo ?
Nuestra cruz tiene un nombre y apellido es algo concreto y cercano y es además enviada por Dios, para nuestra propia redención y la de los demás.
Esta foto que les comparto es de la bellísima iglesia del Seminario Conciliar de Medellín, bellamente construida, pero la imagen que vemos de Cristo es de un hombre crucificado, sangrante y desnudo, que desde la miseria humana más dolorosa mostró el amor del Padre.
Si hoy tenemos sufrimientos y cruces preguntémonos si es más fuerte que la pasión de Cristo, si es más duro que lo que él vivió y que lo hizo voluntariamente además para mostrarnos como se ama "al extremo"
Con su madre al lado y el único apóstol que no salió corriendo porque tenía que recibir la encomienda de cuidar a su madre y que ella cumpliera su misión de acompañar su Iglesia, por eso Juan no murió mártir, para cumplir con esa importante misión que le pediría desde el mismo suplicio, pensó en nosotros dejándonos a su madre como "madre nuestra".
Les aseguro que no lo es. Hoy exaltamos nuestra propia cruz, porque en la que el murió no era la de él porque era inocente de pecado, era mi cruz, eran mis pecados y rebeldías, era mi altanería y creerme más todos, eran mis mentiras y mis lujurias, las que él cargó en esa cruz pesada que le mató.
El misterio de la redención pasa por esa cruz, pero la magia fue lo que sucedió "al tercer día". Llevó nuestra humanidad al cielo, resucitando y abriendo un camino de salvación para nosotros pecadores.
Por eso rezamos en el Rosario "ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte" y con San Pablo seguimos diciendo día a día, "¿ quién nos separará del amor de Dios, la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez ?, en todo esto vencemos por el amor con que nos amó"
Así que comparto lo que escuché de un obispo en ese congreso de los 50 años de Medellín, viendo este Cristo que vemos cada día y tenemos en nuestras casas un crucifijo que nos recuerda que no tenemos que tener méritos, ni habilidades ni ser especiales para merecer este amor tan extremo y tan grande, solo tenemos que SER PECADORES para que él siga mostrando sus llagas al Padre para que nos ame. "Dios no necesita de nuestra virtud para amarnos, nunca se cansa de mostrarnos su amor"
Jovanny Kranwinkel
Sept. 14, 2018

Me alegra mucho que retomes el blog nuevamente y que mejor tema que el de la Cruz, en medio de una sociedad que no entiende ese misterio.
ResponderEliminarEspero que un día puedas escribir un artículo de invitado, para mi blog escuch@yvivirás sobre noviazgo, castidad, matrimonio y familia.
¡Animo! Jovanny, estamos llamados a evangelizar en todo momento y en todas partes.
La Paz de Cristo.